Tiene un lindo patio con plantas que incluye un limonero del que cuelga un llamador de bamboo, baldosas antiguas, paredes cubiertas por pedacitos, mas grandes y mas chiquitos, de azulejos de colores. En fin, unos cuantos detalles extraños y a la vez inútiles que resultan compañeros encantadores para pasar la tarde ahí. Y eso es lo que hicimos con París, mi boxer amada, nos pasamos toda la tarde disfrutando del sol y el calor que nos regaló el invierno mientras yo bordaba.
Espero que les gusten las imágenes.



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